Hasta no hace mucho tiempo las habilidades cognitivas constituían el único valor para calibrar las aptitudes y méritos profesionales. Sin embargo, esto ya no es suficiente. En la sociedad de hoy nos movemos en un contexto cada vez más competitivo, en el que el éxito ya no se circunscribe únicamente a una brillante formación académica, sino que viene determinado también por el manejo eficaz de las emociones.
Como resultado de esto, surge la necesidad de contar con profesionales emocionalmente competentes, con un elevado conocimiento y control de sus propias emociones, y con capacidad de entender a los demás y crear relaciones sociales. Esta es la base de la Inteligencia Emocional, una herramienta en alza en el mundo de la empresa.
Con este objetivo, la Confederación de Empresarios del Comercio Valenciano (CECOVAL), en colaboración con Intelema, consultora valenciana especializada en la gestión de la inteligencia emocional y el coaching en el ámbito empresarial, organizó en el día de ayer un desayuno de trabajo dirigido a técnicos y responsables de organizaciones empresariales, en el que se expusieron los principios fundamentales sobre los que se asientan las técnicas de la inteligencia emocional aplicadas en el contexto empresarial, sus beneficios y resultados.
Para Isabel Cosme, presidenta de CECOVAL, “es la persona, sus competencias y valores, lo que va a marcar la diferencia entre una empresa y otra”. Esta opinión también fue compartida
por Marta Torres, socia fundadora de Intelema, para quien “la formación y entrenamiento emocional juega un papel determinante en el desempeño óptimo de cualquier tipo de actividad”. A su exposición se unieron los testimonios de José Luis Prieto y Manuel Bou, gerentes de Veriel y Hermes Ingeniería, S. L., respectivamente, que compartieron con los asistentes al desayuno de trabajo sus experiencias en la aplicación de esta nueva forma de gestión empresarial.